jueves, 13 de octubre de 2011

Ecuatorianos en España tienen oficinas de Seguridad Social en 19 comunidades

. El gobierno español puso a disposición de la comunicad ecuatoriana, Centros de Atención e Información de la Seguridad Social. El convenio beneficia a ecuatorianos y españoles en ambos países.
Los ecuatorianos que residen y laboran en España podrán afiliarse a la Seguridad Social de ese país, porque están sometidos a la legislación española en calidad de “trabajadores desplazados”. Así especifica en el Acuerdo de Implementación del Convenio firmado con Ecuador.
 En el caso de los ecuatorianos que desean hacer la solicitud de prestaciones, deben acudir al Centro de Atención e Información de la Seguridad Social más cercano a su domicilio. 
 En España existen oficinas en 19 comunidades de España, entre ellas: Andalucía, Cataluña, Murcia, Madrid, Valencia, Baleares, entre otras.  El horario de atención es de lunes a viernes, de a
El Convenio con España otorga prestaciones para: incapacidad temporal en los casos de enfermedad común y accidente no laboral; maternidad y riesgo durante el embarazo; incapacidad permanente, jubilación y supervivencia; accidente de trabajo y enfermedad profesional; y auxilio por defunción.
En relación con Ecuador, se otorgan prestaciones contributivas para subsidio de maternidad, enfermedad, invalidez, vejez y muerte (incluye pensiones de supervivencia a viudas y huérfanos), seguro de riesgos de trabajo y auxilio de Funerales

Abuelitos exigen fortalecer sistema de seguridad social

Valencia, octubre 12 (Mariaelena Valecillos).- Raúl Goite, presidente de la Fundación Nacional Amigos de la Tercera Edad (Funate), aseguró que lo necesario para garantizarles un mejor sistema de seguridad social a los ancianos no es crear una misión, sino fortalecer organizacional y económicamente los institutos como el Inass y el Seguro Social.
De acuerdo al planteamiento establecido en días pasados por el presidente de la República, Hugo Chávez, sobre la creación de una misión especial socialista dirigida al adulto mayor para que todos reciban sus pensiones hayan cotizado o no, Goite indicó que la creación de esta nueva organización no va a permitir que el sistema de seguridad social se mejore de manera permanente como tanto anhelan los abuelitos del país, pues resaltó que las misiones son momentáneas.
"El Estado tiene todas las herramientas para mejorar el sistema de seguridad social de los adultos mayores, nuestra opinión es que con una misión esto no se va a solucionar, el Gobierno debe invertir en los institutos que son los que están capacitados para absorber a tanta cantidad de ancianos que hay, lo que se debe hacer es mejorar y no crear más misiones que no son permanentes".
Exhortó al Gobierno Nacional que deje de "improvisar" en las políticas que emplea para mejorar el sistema social de los adultos mayores y comience a actuar en beneficio de esta población que además de exigir la asignación de pensiones, también solicita la creación del fondo de pensiones y de salud que reposa en la Asamblea Nacional (AN), la designación de los rectores del sistema de seguridad social, así como el nombramiento del Instituto de Pensiones y Asignaciones Dinerarias que está contemplado en el artículo 72 del Sistema Orgánico de Seguridad Social.

jueves, 6 de octubre de 2011

Los indignados y nosotros

Los “indignados” brotan en los grandes países del capitalismo
Escrito por: ANDRÉS L. MATEO
Stépahne Hessel es un hombre muy viejo que mira el mundo con los ojos del revolucionario francés del siglo pasado. Cuando escribió el manifiesto “Indignaos” tenía  noventa y tres años; había luchado en la Resistencia contra la ocupación alemana, sabía que el fin personal no estaba lejos,  y juzgaba una suerte poder  emplear ese tiempo para llamar al mundo a levantar una verdadera insurrección, a hacer  flamear “uno de los componentes de la condición humana: la capacidad de indignarse y el compromiso que nace de ella”.
Pero jamás se imaginó el efecto que tendrían sus muy breves reflexiones sobre la sociedad de nuestros días.  Los “indignados” brotan en los grandes países del capitalismo mundial, reverdecen  tiñendo de una rabia santa los grandes centros financieros del capitalismo, y eligen su moral señalando sin titubeos a los culpables de la crisis.
“Indignaos” no es un libro, como “El horror económico”, de Viviana Forrester;  apenas alcanzan a prefigurar sus pocas páginas el compromiso libre, por  el cual cada hombre se realiza al realizar un tipo de humanidad, asumiendo el carácter absoluto del acto que lo obliga a tomar una posición, tal y como predicó el concepto del compromiso sartreano.
El de StéphaneHessel es retomar los principios  del Consejo Nacional de la Resistencia francesa, cuyo programa es un discurso humanista integral. Comienza por negar el universo de exclusiones que caracterizan la convivencia contemporánea, y abomina de “esta sociedad de indocumentados, de expulsiones, de sospechas (…) en la que se ponen en cuestión las pensiones, los logros de la Seguridad Social (…) donde los medios de comunicación están en manos de los poderosos (…) y donde el poder del dinero no ha sido nunca tan grande, tan insolente y tan egoísta con sus propios servidores (…), donde los bancos se preocupan mucho por sus dividendos y por los altos salarios de sus dirigentes, no por el interés general (…) un mundo en el cual hay cosas insoportables (…) en el que la brecha entre los más pobres y los más ricos no ha sido nunca tan grande, ni la búsqueda del dinero tan apasionada”.
Contra todo eso, y mucho más, se justifica la indignación. Y es bueno indignarse, porque cuando uno se indigna se vuelve militante, fuerte y comprometido. Stéphane Hessel lo testimonia con su propia vida, y ofrenda el martirologio de la Resistencia, cuya fuerza impulsora fue la indignación. Entonces habla a los jóvenes: “Nosotros les decimos: tomad el relevo, indignaos! Los responsables políticos, económicos e intelectuales, y el conjunto de la sociedad no deben dimitir ni dejarse impresionar por la actual dictadura de los mercados financieros que amenazan la paz y la democracia”.
Quienes han visto las movilizaciones en España y otros sitios de Europa, y ahora en los Estados Unidos, deberían saber que las modestas reflexiones de ese anciano de noventa y tres años son el combustible que ha echado a andar esas protestas pacíficas. “La peor de las actitudes es la indiferencia” -proclama él, haciendo arder la leña seca del individualismo. Y cincela el juicio con el sesgo racionalista más contundente: “Estas razones son fruto menos de una emoción que de una voluntad de compromiso”. Es, pues, un manifiesto contra la sociedad del dinero, y un portazo formidable de un viejo  luchador de noventa y tres años que pide una organización de la economía que garantice la subordinación de los intereses particulares al interés general.
¿Y nosotros, los dominicanos, cuándo levantaremos la indignación contra quienes nos han gobernado en los últimos cuarenta años, y nos han convertido en el país más corrupto de la tierra, en el espectáculo más deprimente en cuanto al sistema educativo, en la más degradada versión de la condición humana por la mezcla diabólica de miseria material y miseria moral?